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Refuerzo en adiestramiento.

En adiestramiento, el refuerzo, al igual que el castigo, son consecuencias que siguen a una conducta, y depende del tipo de consecuencia que sea, el que nuestro perro quiera o no realizar nuevamente esta acción o conducta en un futuro.


Tanto el refuerzo como el castigo son herramientas que nos ayudan a educar a nuestros perros. Personalmente, utilizo mucho más el refuerzo positivo y castigo negativo, pero es bueno conocer los conceptos para entender a qué hace alusión cada una:


  • Refuerzo positivo: cuando yo agrego o entrego algo que es percibido como agradable para nuestro perro, con el fin de que una conducta permanezca en el tiempo; ejemplo: entregar un premio al sentarse.

  • Refuerzo negativo: cuando yo agrego o entrego algo que es percibido como desagradable para nuestro perro, con el fin de que una conducta permanezca en el tiempo; ejemplo: presionar hacia abajo el poto de mi perro que se siente, y sólo una vez que ha logrado la posición deseada, soltarlo.

  • Castigo positivo: cuando yo agrego algo que es percibido como desagradable para nuestro perro, con el fin de eliminar una conducta no deseada; por ejemplo: si mi perro está tirando de la correa al caminar, le pego.

  • Castigo negativo: cuando yo elimino algo que es percibido como desagradable para nuestro perro, con el fin de eliminar una conducta no deseada; por ejemplo: si mi perro está tirando de la correa al caminar, dejo de avanzar hasta que el deje de tirar.


El gran problema que tiene el trabajar con castigo positivo, es que al aplicar técnicas aversivas estamos debilitando el vínculo con nuestro perro, y al hacer eso, la motivación y deseo que puedan tener de trabajar con nosotros, va a ir disminuyendo lentamente. Al contrario, el refuerzo positivo, al representar algo agradable y deseado por nuestros perros, va a ir mejorando el vínculo que tengamos con ellos, y en consecuencia, aumentar su motivación al trabajo.





Refuerzo primario versus secundario.


El refuerzo primario (por ejemplo comida), es el que responde a una necesidad biológica, y por lo tanto, no debe ser asociado, ya que se entiende como algo positivo, mientras que el refuerzo secundario (por ejemplo, decirle a nuestro perro “muy bien!”), sólo va a cobrar valor una vez que sea asociado al primero (comida).


Para lograr asociar ambos refuerzos (primario y secundario), deben ir en una etapa inicial del adiestramiento, siempre juntos; por ejemplo, si le pido a mi perro que se siente, y este lo hace, voy a entregarle un pedazo de salchicha, acompañado de “muy bien!”, de esta manera, al repetir este patrón en el tiempo, mi perro va a asociar la comida al elogio, y eventualmente va a sentir la misma gratificación que recibe con la comida, al escucharme felicitarlo.


Ahora que entendemos un poco más sobre refuerzo y castigo, estamos un paso más cerca de poder enseñar de manera más efectiva a nuestros perros. ¡Disfrutemos de manera responsable los beneficios de su compañía!


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